La contaminación de los océanos

La noche de San Juan inaugura el verano y la temporada de playa. Lamentablemente, también supone un riesgo para el medio ambiente, ya que se generan toneladas de residuos que quedan en la arena. ¿Sabías que el 80 % de la contaminación marina proviene de la tierra? Si vas a la playa este verano, no menosprecies el impacto que tus desperdicios pueden tener en el mar. ¡Recoge y recicla!

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1. Contaminación marina

Hasta mediados del siglo XX, se creía que los mares y los océanos tenían una capacidad ilimitada para diluir la contaminación. Sin embargo, a partir de la década de 1950, se empezó a tomar conciencia de las consecuencias negativas que había acarreado esa creencia y se inició una campaña para frenar la contaminación marina.

La basura marina es uno de los problemas más graves que afecta al medio ambiente y puede poner en peligro nuestra salud. Los humanos somos los principales responsables de los desechos marinos. Por tanto, tenemos que ser conscientes de la importancia de cuidar de nuestros mares y tomar medidas para hacerlo.

¡Es el momento de ponerse las pilas y tomar precauciones para no contribuir a la contaminación marina! No sólo al borde del mar. Muchas de nuestras rutinas diarias generan residuos que acaban flotando en los océanos.

 

2. El plástico: un problema para la vida en los océanos

Son varios los materiales que suelen encontrarse en la basura marina (vidrio, metal, papel…), pero el plástico es el más abundante; ya supera los 100 millones de toneladas. Es también el material que supone una mayor amenaza para la vida acuática por el riesgo de enredo, asfixia e ingestión. Muchas especies sufren las consecuencias de la presencia de plástico en el mar.

Pero no sólo pone en riesgo la biodiversidad marina, sino también nuestra salud. El largo proceso de degradación del plástico hace que microplásticos y nanoplásticos ingresen en la cadena alimentaria, pudiendo convertir en tóxicos muchos de los productos marinos que consumimos.

¿Te has parado a pensar en la cantidad de plástico que desechas a diario? ¿Reciclas? Si es así, perteneces al grupo de personas que colaboraron a lograr que en España se reciclase el año pasado el 77% de los envases de plástico, latas, briks, envases de papel y cartón. Sin embargo, no es suficiente; hay que alcanzar el 100%. Reciclar es un gesto sencillo que fomenta el consumo responsable.

 

3. Educar desde la infancia

No resulta fácil eliminar la contaminación marina, ya que la mayoría de los materiales que la componen tardan mucho tiempo en degradarse. Por eso es importante la prevención y, para ello, es fundamental educar desde la infancia. ¡Aprovecha que en verano pasas más horas con tus hijos para predicar con el ejemplo!

¿Cómo puedes hacerlo? ¡Muy fácil! Establece rutinas de reciclaje si aún no las tienes. Son tareas sencillas en las que pueden colaborar hasta los más pequeños. Cuando vayas a la playa, no te límites a no ensuciar, sino que puedes retirar alguno de los desperdicios que te encuentres. Muestra a los niños que el agua no es un basurero. ¡No ensucies, limpia la playa y recicla!

 

4. Disminuye tu consumo de plástico.

Isidro te ofrece algunos consejos:

  • Usa bolsas y botellas reutilizables.
  • Evita que los niños se acostumbren al uso de pajitas.
  • Opta por el embotellado de cristal.
  • Evita los envasados de un solo uso cuando sea posible.
  • Apuesta por la cosmética respetuosa con el medio ambiente.

Mucha gente está trabajando en ideas para erradicar el problema. Se están planteando ya algunas propuestas para la sostenibilidad ambiental. Parece que el futuro está en la química verde, que busca nuevas formas para sintetizar los materiales sin perjudicar al medio ambiente.

Mientras tanto, eduquemos a nuestros niños en el consumo responsable. ¡Las tareas de reciclaje y limpieza tendrán premio! ¿Qué tal si les preparas unas figuritas de pescado? Isidro te ofrece la posibilidad de usar el horno y conseguir un menú más saludable. ¿O tal vez prefieran una deliciosa hamburguesa de merluza y gambas? Calienta la sartén para cocinarla a la plancha a fuego fuerte. Tres minutos por cada lado y tendrán su recompensa en el plato. Eso sí, ¡que no se olviden de depositar los envases en el contenedor amarillo!

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