La obesidad infantil

La obesidad en niños y niñas es un problema de salud pública mundial. Se asocia con otras enfermedades, tanto en la niñez como en la vida adulta. Además, su elevada prevalencia hace que sea imprescindible una intervención inmediata.

Obesidad infantil

1. ¿Qué es la obesidad infantil?

La obesidad se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el cuerpo. Se diferencia del sobrepeso, que significa pesar más de lo recomendado. Ambos términos significan que el peso de una persona está por encima de lo que se considera saludable según su estatura.

Al igual que en los adultos, en los niños y adolescentes el padecimiento de obesidad se asocia con mayor prevalencia de diversos factores de riesgo de enfermedad. Algunas de las más comunes son la diabetes, hipertensión, síndrome metabólico e incluso trastornos del sueño. Además, según afirma el informe ALADINO 2015 los niños y niñas con exceso de peso tienen peor autoestima y calidad de vida, además de una mayor predisposición al desarrollo de patologías asociadas en la edad adulta.

Resulta difícil encontrar una forma simple de medir el sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes. Su organismo sufre una serie de cambios fisiológicos a medida que van creciendo. Dependiendo de la edad, existen varios métodos para determinar qué es un peso corporal saludable y estos siempre tienen que estar bajo la supervisión de un especialista.

 

2. La obesidad infantil según la OMS

La OMS cataloga de epidemia el sobrepeso y la obesidad infantil en el mundo. La obesidad infantil se asocia a una mayor probabilidad de muerte y discapacidad prematuras en la edad adulta. Algunos datos que así lo demuestran son:

  • En los países de ingresos bajos y medianos, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil entre los niños en edad preescolar supera el 30%.
  • Si se mantienen las tendencias actuales, el número de menores de 5 años con sobrepeso aumentará a 70 millones para 2025.
  • El número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios.
  • En el 2022 habrá más niños con sobrepeso que con infrapeso en el mundo.

La obesidad infantil en España no se queda atrás. La prevalencia de sobrepeso hallada por el estudio ALADINO 2015 fue del 23,2 % (22,4 % en niños y 23,9 % en niñas). Con respecto a la obesidad fue del 18,1 % (20,4 % en niños y 15,8 % en niñas), utilizando los estándares de crecimiento de la OMS. Se ha producido una disminución estadísticamente significativa en la prevalencia de sobrepeso en niños y niñas de 6 a 9 años desde el anterior estudio en 2011. Sin embargo, estos datos continúan siendo alarmantes.

Nutrición infantil

3. Causas de la obesidad infantil

Muchos niños crecen hoy en día en entornos que propician el aumento de peso y la obesidad. La creciente exposición a entornos no saludables en todos los países y en todos los grupos socioeconómicos.

Una de las principales razones se debe a los cambios en la dieta y la vida sedentaria. La comercialización de bebidas azucaradas y alimentos malsanos es uno de los principales motivos. El aumento de la producción de comida procesada, la rápida urbanización y el cambio en los estilos de vida han dado lugar a diferentes hábitos alimentarios. Ahora se consumen más alimentos hipercalóricos, más grasas saturadas, más de tipo trans, más azúcares libres y más sal o sodio. Además, muchos niños y jóvenes no comen la cantidad de piezas de fruta y verduras recomendadas por los expertos.

Los cambios del ocio activo al ocio sedentario también son un factor clave. De horas jugando en la calle al pilla pilla a horas de videoconsolas. Se recomienda que el ocio sedentario no debería exceder de más de 2 horas al día.

 

4. Cómo prevenir la obesidad infantil

Para acabar con esta lacra, es necesario la colaboración de todos los agentes involucrados como la familia, las comunidades, las empresas, las escuelas y, por supuesto, los gobiernos. He aquí las 5 claves propuestas por la Comisión para acabar con la obesidad infantil de la OMS.

 

4. 1. Promoción del consumo de alimentos saludables

Aumentar el consumo de frutas y verduras y alimentos frescos como pescados y carnes sin procesar. Minimizar las bebidas azucaradas y los productos altamente procesados como bollería industrial. Comer toda una amplia variedad de alimentos en una ración justa es la mejor de las soluciones.

 

4.2. Fomento de la actividad física

Reducir los hábitos sedentarios de los niños y los adolescentes es la gran clave. La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos. Un mínimo de 60 minutos de actividad diaria es lo que nuestros peques necesitan.

 

4.3. Atención pregestacional y durante el embarazo

Durante el embarazo, es importante controlar el peso. El combo alimentación saludable más vida activa también es la mejor receta para las mamás gestantes.

 

4.4. Alimentación y actividad física en la primera infancia

Aprender las bases de una buena nutrición infantil, sobre el sueño y sobre la actividad física en la primera infancia. Promover la lactancia materna. Limitar el consumo de alimentos con alto contenido de grasa, azúcar y sal. Y garantizar que los niños tengan acceso a una alimentación sana y puedan hacer ejercicio en las guarderías.

 

4.5. Control del peso

Consultar periódicamente con su pediatra y siempre seguir las pautas que nos marquen los especialistas. Ellos nos indicaran qué dietas y tipo de actividades adecuadas a cada caso particular. Aumentar la actividad física en familia, buscar alguna actividad extraescolar más aeróbica. Reducir la ingesta de calorías totales a través de meriendas más saludables y alimentación variada.

Los niños y el pescado

5. El pescado contra la obesidad

El consumo frecuente de pescado contribuye a prevenir los problemas de obesidad, ya que es un alimento bajo en calorías, rico en proteínas y con alto contenido de grasas Omega3. En especial los pescados azules como la caballa, las sardinas o el salmón. A pesar de contener más grasas y calorías que los pescados blancos, también contienen mayor número de grasas saludables Omega 3.

El consumo de pescado en niñas y niños se recomienda desde la introducción de los primeros alimentos sólidos. Pescados suaves como el lenguado o la merluza ayudan a ser aceptados por los más peques. Acostumbrarse desde la más tierna infancia al consumo de este alimento es la mejor de las defensas. Si no es así, no te preocupes. Aquí puedes ver trucos para que tus hijos se abalancen al pescado. 😉

Y ya sabes, en Isidro te lo ponemos fácil. Prueba nuestros apetitosos, hamburguesas de pescado o sushi que harán las delicias de grandes y mayores.

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